DESDE
JUAN DE GARAY A LA CIUDAD DE LOS CESARES------------------------------------------------Volver
"¿Por qué,
si en México, Cortés halló un imperio y en
Perú, Pizarro y Almagro hallaron otro, no ha de hallar él,
Garay, el fuerte, otro aurífero imperio del cual esa Ciudad
de los Césares sería como son México o Cuzco?"
ALVARO
YUNQUE
¿Qué
historia?
12 octubre de 1492.
25 de mayo de 1810.
9 de julio de 1816.
4 de abril de 1823.
Fechas. Historias. Hitos. Etapas. Presuntos comienzos. Posibles
finales. Perspectivas de periodización.
Pero... ¿qué
fecha es aconsejable para iniciar un libro de historia?
¿Acaso hay un comienzo de la historia, de cualquier historia?
¿Y hay un fin de ella?
¿Argentina “empieza” el 25 de mayo?
¿Acaso el 9 de julio?
¿Nuestro continente "nació" el 12 de octubre
de 1492?
¿Tandil tuvo su origen, realmente, un 4 de abril de 1823?
Desde un punto de vista, podría responderse afirmativamente.
Pero también debiera convenirse que se trata de determinismos
arbitrarios que marcan posibles comienzos de los acontecimientos
históricos; que de eso se trata: acontecimientos, sucesos,
procesos.
El gobernador Martín Rodríguez no ordenó fundar
el Fuerte porque sí nomás, porque un día se
le ocurrió pensar que si procedía de ese modo generaría
una "ciudad populosa y rica". Y entonces, entusiasmado
por la idea, durante la noche -desvelado- redactó el decreto
y a la mañana siguiente hizo preparar el carruaje y pidió
a sus colaboradores que lo trasladen "80 leguas hacia el sur".
Por otra parte, ¿la historia de Tandil es solamente la historia
de estas escasas 500 mil hectáreas que conforman hoy nuestro
partido?
¿O es la suma de procesos que se registran y se reiteran
causalmente en contextos, períodos o extensiones de mayor
magnitud y complejidad?
Tales cuestionamientos nos remiten de nuevo a nuestras palabras
introductorias de este trabajo, cuando decimos que "la historia
(...) permanece constantemente abierta a nuevos descubrimientos,
hallazgos, investigaciones, datos e interpretaciones".
A esta altura, en medio
de tantas dudas, preguntas y afirmaciones, es muy probable que los
lectores se estén planteando si también respecto de
la historia de Tandil es lícito hablar de la existencia de
una "historia oficial".
¿Qué es la historia oficial? “Es la historia que alguna
vez escribieron los que ganaron”, suele afirmarse.
Más allá de las respuestas a los anteriores interrogantes,
lo que debe quedar claro, es que la historia oficial no está
sólo en quienes alguna vez la escribieron, sino que tiene
mucho que ver con la capacidad de respuesta, de lectura, de investigación,
de reflexión de toda la sociedad; es decir, de todos nosotros.
Porque no es difícil encontrar correlatos en muchísimos
temas del devenir histórico. Podemos tomar como ejemplo el
caso de los principales genocidios que se fueron sucediendo: indios,
negros, gauchos y más recientemente, intelectuales y pensadores.
Así, los indios eran "bárbaros, saqueadores y
haraganes". Los gauchos, "vagos y malentretenidos";
y los desaparecidos, "algo habrán hecho". Hoy día,
los muertos del subdesarrollo y la globalización -equivalentes
a los indios y negros de ayer- caen como consecuencia del hambre
y la desnutrición provocados por un orden social cada vez
más injusto, que genera violencia incluso entre pares, hasta
llegar al extremo de que en la sociedad del presente, la vida humana
suele valer menos que un pasacaset.
Un trabajo sobre historia
de Tandil, pues, podría centrarse en la descripción
de su geografía, su geología, su contorno, sus límites,
su paisaje; hechos principales y fechas. O podría tener como
ejes sustanciales, el hombre en toda su dimensión y a través
de los tiempos. Nos inclinamos por esta última opción.
También podría escribirse un tratado sobre las distintas
campañas militares que llegaron a esta región con
la intención de "derrotar a los bárbaros y ampliar
la frontera". La otra posibilidad, sería dedicar unas
cuantas páginas iniciales a documentar las vivencias y aconteceres
de tantos seres humanos de carne y huesos que habitaron estos sitios
muchos cientos de años antes que nosotros. También
en este caso, elegimos la segunda de las alternativas, aunque es
sabido que la tendencia generalizada a nivel nacional es la primera
de ellas, ya que la cuestión indígena suele quedar
reducida a un plano secundario. De eso no se habla, o se habla muy
poco. Tal vez porque la historia oficial se encargó de hacernos
creer que aquí había, efectivamente, un "Desierto".
De todos modos, vayamos por parte.
Geología:
Ni mejores, ni más viejos...
Tal vez por aquello tan
propio de la idiosincrasia argentina de empecinarnos en ser "los
mejores" en lo que sea, o "los más antiguos",
o "los más modernos", los tandilenses hemos caído
en el error, tradición oral de por medio, de considerar a
nuestras sierras como "las más viejas del mundo".
No es así, y esto está certificado por los investigadores
y especialistas del tema.
Son, sí, "de las más viejas", pero no es
lo mismo. Y son nuestros cerros, es cierto, los más viejos
de la Argentina. Pero no ya de América, según Mario
Teruggi (1), que realizó y publicó un relevamiento
topográfico sobre nuestros suelos. El doctor Teruggi afirmó
que mayor antigüedad posee la cadena de Brasilia, en una entrevista
personal que con él mantuvimos.
Por su parte, Dalla Salda (2), sostiene:
"Hace 2.500 millones de años se solidificaron los cratones
más antiguos del continente, el de Guayana-Guaporé
y el de San Francisco, ambos ubicados al norte del Brasil. Hace
2.200 millones de años, aquellas rocas de consistencia parecida
a la plastilina se enfriaron para siempre y, cuando alcanzaron el
estado sólido, nació nuestro cratón, el cratón
del Río de la Plata".
Y agrega:
"500 millones de años después de su nacimiento
sucedió el más increíble de los accidentes:
un continente que venía a la deriva desde el norte chocó
con el cratón. Y la colisión fue monumental: duró
50 millones de años y generó una gran cordillera,
estructuralmente similar al Himalaya y tan poderosa como la de los
Andes: más de 7.000 metros de altura. Y luego, alternativos
períodos de calma y erosión -incesantes lluvias de
meteoritos, enormes diferencias de temperatura- 'limaron' aquellos
soberbios picos hasta casi hacerlos desaparecer".
Luego, llegaría la acción de los mares, que según
el investigador mencionado, "avanzaron sobre la zona arrasándolo
todo, y lo mismo pasó en casi todo el planeta; por eso el
período que va entre los 1.600 y los 700 millones de años
está casi en blanco".
Y en la retirada del mar, permanecieron los sedimentos. Mientras
-60 millones de años atrás-, cuando se incrementó
la proporción de oxígeno suspendido en la atmósfera
terrestre, puede afirmarse que la vida explotó en la Tierra,
con la aparición, por ejemplo, de grandes mamíferos
(gliptodonte, megaterio) que antes de extinguirse llegaron a convivir
con los seres humanos que habitaron estos suelos del centro-sudeste
bonaerense. Mucho antes, habían existido las primeras manifestaciones
de seres vivos, con las bacterias (unicelulares) y algas (más
de una célula).
La prehistoria:
el "tandiliense"
José María
Araya (3) alude en sus trabajos al "tandiliense", cuando
hace referencia a los más antiguos pobladores de estas tierras.
Afirma que existió una cultura paleolítica primitiva,
con una economía de subsistencia basada en la caza, con un
arma esencial: las boleadoras, aunque no descarta que puedan haber
utilizado también "armas con puntas de madera o hueso,
hecho apuntalado por el hallazgo de carbones vegetales, restos de
hogueras, cuyo fin sería el uso del fuego para endurecer
maderas previamente aguzadas".
El nombrado autor describe algunos yacimientos, a los que remonta
unos 9.000 años a.C., tales como "las cavernas Ojo de
Agua, Las Hachas, Gruta de Oro y Margarita -las dos primeras ubicadas
en las proximidades de Balcarce y las restantes en el sistema de
las Sierras de la Tinta, partido de Benito Juárez- se encontraron
huellas de actividad humana, tales como carbones vegetales, huesos
partidos y una multitud de artefactos de piedra, donde las materias
primas más utilizadas fueron cuarcitas de distintas clases,
calcedonia y arenisca, destacando instrumentos descriptos como cuchillos,
perforadoras, raspadores y raederas."
Añade que "estos pobladores se caracterizaban por ser
de complexión hercúlea y vigorosa. Es así que
la caza se realizaba a pie, pues aún no se conocía
el caballo y por tanto corrían a los animales hasta cansarlos,
lo que nos muestra que eran caminadores incansables y hombres de
robusta contextura y gran fortaleza, pues en esas persecuciones
interminables llegaban a estar dos y tres días sin beber,
tomando muchas veces la sangre del animal que cazaban".
Fue muy importante para estas comunidades la caza del guanaco, la
especie más buscada, “pues daba carne para la alimentación
y cuero para la confección de las vestimentas".
Actualmente, se sigue trabajando en Tandil y la región sobre
esta apasionante temática antropológica, sobre todo
por parte de investigadores de la Universidad Nacional del Centro
de la Provincia de Buenos Aires, tanto de la propias carreras de
Antropología y Arqueología (Facultad de Ciencias Sociales,
Olavarría), como de Historia (Ciencias Humanas, Tandil).
Uno de ellos, Gustavo Politis (4), de Ciencias Sociales, sostiene:
"Los primeros habitantes de América fueron grupos nómades
asiáticos que llegaron al continente tras cruzar el estrecho
de Bering. Esa es la razón de la evidente similitud física
entre los indígenas sudamericanos y los habitantes de las
estepas siberianas y el nordeste asiático".
Acerca de cómo se instalaron y las vicisitudes por las que
atravesaron, dice:
"El viaje comenzó probablemente hace diez o quince mil
años y llegar a Sudamérica les llevó varias
centenas de generaciones. Aquel era un hombre anatómicamente
moderno, tan evolucionado como el hombre actual, que caminaba erecto
y vivía de la caza de venados, guanacos y otros animales
de mayor tamaño, ya extinguidos, y de la recolección
de raíces y frutos". "No hemos apreciado grandes
cambios en sus hábitos hasta la aparición de las primeras
vasijas, cuya antigüedad ronda los 2.000 años; a partir
de entonces empezó a hervir sus alimentos que, de ese modo,
preservaban la totalidad de sus propiedades nutritivas".
La cuestión
indígena
Sigamos.
¿Qué ocurrió con el indio en este suelo que
hoy habitamos?
Hay mucho por decir. Pero podríamos empezar afirmando que
el indio no era ni bárbaro y ni siquiera tan haragán
como se lo describió a través de tanta escritura ligera
que incurre, además, en el grave pecado del etnocentrismo.
Sus actividades tuvieron suficiente importancia como para que la
historia las registre, por más que en muchos casos se pretenda
-por facilismo, ingenuidad o complicidad- obviar lo que pasó
antes de las fundaciones de los fortines. Se está obviando
la vida, nada menos.
Con acierto señala Martínez Sarasola (5): "En
esa búsqueda de nuestro verdadero perfil cultural muchas
veces olvidamos parte de nuestras raíces. Siempre tenemos
presente sucesos como la gran inmigración, o sea el aluvión
de europeos que llegó al país entre mediados del siglo
pasado y fines de la década del 20. Pero existe una fuerte
tendencia a olvidar que esos inmigrantes constituyen la segunda
matriz cultural. La primera se desplegó mucho antes, siglos
antes, cuando se encontraron los españoles de la Conquista
con las comunidades indígenas de nuestro actual territorio,
dando origen a ese primer nudo de nuestra cultura, esa primera mestización
que fue la matriz original hispano-indígena".
Vamos, pues, hacia una
síntesis de la historia del hombre en las centurias pasadas,
transcurrida en las mismas tierras en las que hoy nos desarrollamos,
trabajamos, sentimos y soñamos.
Cuando
Don Juan de Garay anduvo por la zona
Hacia finales de 1581,
Juan de Garay (6), tras fundar Buenos Aires por segunda vez -1580-
llegó hasta la costa y las sierras de las actuales Mar del
Plata y Tandil y señaló en sus descripciones:
"Es muy galana costa y va corriendo una loma llana de campaña
sobre la mar, por algunas partes pueden llegar carretas hasta el
agua; es tierra muy buena para sementeras" ... "Hallamos
entre estos indios alguna ropa de lana muy buena; dicen que la traen
de la Cordillera, de las espaldas de Chile... Dicen que por la costa
hay poca gente i que tierra adentro, hacia la Cordillera, hay mucha
gente". Agrega que se forma "un ramo de cordillera que
baxa e la tierra adentro i en la costa en algunas partes descubre
pedazos de peñas donde bate el agua...y hay gran cantidad
de lobos marinos".
(Respetamos, al igual que en otros documentos de este libro, la
escritura textual de los mismos y las usanzas idiomáticas
de la época).
En el Cabildo del 31 de julio de 1617, se da cuenta de que Hernando
Arias de Saavedra salió a "aquietar a los indios que
andan alterados y lebantados y an cautivado españoles"
(7). El nombrado, ya había recorrido esta región en
1596, en su carácter de Gobernador de la Provincia del Río
de La Plata y había informado al rey, al pasar por las sierras
del Tandil, que este lugar "es de lo más interesante
y de mayor importancia que por ahora se ofrece en estos reinos".
Pero no fue el único que empleó conceptos tan benévolos,
ya que también en épocas pretéritas (1796),
el sabio Félix de Azara, marino, naturalista y geógrafo
del rey, describió a ésta como "la tierra más
fértil del universo".
En el Cabildo del 6 de abril de 1672, se hace mención a hurtos
de ganado por parte de indios que habitaban la zona de Tandil y
Sierra de la Ventana, que recibían la denominación
de indios "serranos".
En 1707 se producen dos hechos documentados que refieren nuevos
pasos dados por los españoles en estas tierras. Por un lado,
el sacerdote Silvestre de Roxas, que cita a Tandil en informes remitidos
al Rey de España. El restante, es el que se relaciona con
una partida de indios que dio muerte a Don Antonio de Garay y sus
acompañantes, que habían salido con la intención
de recoger animales aquí, más precisamente del "corral
de Ferreyra", ubicado en lo que hoy es nuestro partido. ¿Para
qué los querían? Según la documentación
existente, los mismos eran para ser utilizados para el arreo y no
para faenarlos.
La Ciudad
de los Césares
Pero hay historiadores
que aseguran que unos cuantos de los nombrados expedicionarios,
incluyendo el mismo Garay, se acercaron hacia estas tierras no solamente
para contemplar el mar y las llanuras, sino, además, con
la intención -y la esperanza- de encontrarse con un lugar
encantado que la leyenda histórica conoce como "Ciudad
de los Césares", de la que se decía estaba ubicada
en las remotas tierras del sur, desconocidas todavía para
todos menos para el indio.
Se sostenía que en esa ciudad se hallaría gente viviendo
en forma poco menos que paradisíaca y con muchas toneladas
de oro y plata.
La denominación se debe a unos expedicionarios que naufragaron
y desaparecieron cuando viajaron, en 1528, con el capitán
Francisco César, desde el Fuerte Sancti Spiritu; pese a que
dos de las tres columnas se perdieron en el trayecto, el cronista
de la expedición, Ruy de Guzmán, escribió maravillas
de lo que observó; se asegura que hechos similares ocurrieron
en el Cuzco y otras regiones; ello, sumado a la nutrida variedad
imaginativa del siglo XVI, dio paso a la leyenda.
También se ha mencionado que los expedicionarios tuvieron
en cuenta lo que es hoy Tandil como el lugar donde podría
hallarse la utópica "ciudad" (¿tal vez por
la Piedra mágica...?).
Curruhuinca y Roux (8), escriben: "Años después,
en 1707, don Silvestre Antonio de Roxas, otro aventurero buscador
de tesoros, parece haber llegado asimismo al Neuquén, a un
río llamado 'de Azufre', próximo a un valle donde
habitan 'los césares'", aclara de Roxas (9).
Alvaro Yunque (10), notable escritor vinculado con Tandil, señaló
sobre el tema, no sin ironía:
"¿Por qué, si en México, Cortés
halló un imperio y en Perú, Pizarro y Almagro hallaron
otro imperio, no ha de hallar él, Garay, el fuerte, otro
aurífero imperio del cual esa Ciudad de los Césares
sería como son México o Cuzco, su capital munífica?
Allá va él sin miedo rumbo al sur, a pequeñas
jornadas, como quien a tientas, en penumbra, pisa un terreno desconocido.
Sigue la costa, a veces se interna buscando aguadas. La ciudad no
aparece. Siempre llanos, soledad. De pronto una sierra, y después,
siempre soledad y llanuras".
"Degollar
hasta a los rendidos"
Sarramone (11), incluye
referencias a los años 1739 y 1741, al señalar:
"En 1739 se lleva a cabo una durísima expedición
punitiva a cargo del Maestre de Campo don Juan de San Martín,
que exterminó a la pacífica tribu de Calelián
(o Caleliyán), llegando hasta Sierra de la Ventana y pasando
por Tandil, donde acuchillaron a una tropa de tehuelches, y al que
respondieron los indios con la invasión de 1741 que llegó
al pago de Matanzas, infundiendo el terror en la propia Buenos Aires".
Cabe destacar que este militar español -sanguinario si los
hubo- no tiene nada que ver con el futuro Libertador y sus andanzas
de 1739 se repitieron por esos años, atacando y matando a
indios que habían sido aliados suyos, tras sufrir derrotas
en sus incursiones. Se rebeló luego Cangapol y maloqueó
por lugares donde estaban los blancos, llegando hasta diez leguas
de Buenos Aires. La intervención de sacerdotes misioneros
y los buenos oficios pacificadores del gobernador Domingo Ortiz
de Rozas, contuvieron a los indios. Pero en 1776, los blancos asesinaron
dentro de la ciudad a unos indios portadores de mercaderías
y esta acción provocó nuevos malones. El gobernador
Cevallos mandó una fuerza contra los "bandidos",
con orden de "degollar hasta a los rendidos". Los persecutores
no pudieron encontrar a los indios nómades a pesar de que
Flamenco, un cacique amigo, les servía de baquiano. Al volver,
este cacique encontró que su tribu había sido desterrada
a la Banda Oriental. Flamenco y sus guerreros, desesperados ante
esta traición, huyeron a las pampas y tornaron al frente
de nuevos malones. Las vaquerías fueron desoladas, sus hombres
muertos, sus mujeres y niños llevados en cautiverio y sus
animales arreados hacia el oeste, a las "pampas misteriosas".
Luego volvieron a hacerse las paces, hasta que en 1783 acontece
un nuevo asesinato de indios; la réplica de los malones provocó,
entre otras muertes, la del estanciero Clemente López de
Osornio, abuelo materno de Juan Manuel de Rosas.
En 1790 se firmó una nueva paz entre el Virrey Loreto y unos
cuantos caciques. Pero fue aparente, aunque por alrededor de tres
décadas se fue dando una relativa tranquilidad.
El nombre
Tandil también es muy anterior a 1823
Esta sinopsis histórica
que estamos realizando, nos remite a una realidad que tal vez haya
pasado desapercibida para muchos tandilenses, y es la relacionada
con el topónimo Tandil, es decir, el nombre de nuestra ciudad.
Aquel asentamiento poblacional básicamente militar del 4
de abril de 1823, nació con el nombre de "Fuerte de
la Independencia", tal vez como dando por sentado que el nombre
"Tandil" era ya un hecho consumado, teniendo en cuenta
las múltiples citas de visitantes, historiadores, expedicionarios
y demás, incluso desde mucho tiempo atrás.
Los
misteriosos corrales de piedra y la voz Tandil
Daniel Eduardo Pérez
(12) asocia, con acierto, el tema del topónimo con el de
los enigmáticos corrales de piedra, ya que a través
de variada documentación se alude a Tandil, varias décadas
previas a la fundación y se mencionan los corrales.
¿A los corrales los construyeron los indígenas o los
españoles? Las opiniones de los investigadores están
divididas, y algunos sostienen que es lícito pensar que tanto
el habitante primitivo como el hombre blanco tuvieron que ver en
ello.
Millau (13), en una cita que recogen Araya-Ferrer, refiere, allá
por 1772, a que "los serranos tienen sus paradas y habitaciones
principales en unos corrales que hacen de piedras en la primera
sierra del Tandil y Volcán (Balcarce) que dista como ochenta
leguas de Buenos Aires y a la que se viene por tres caminos en seis
u ocho días a caballo".
Alrededor de 1750, los sacerdotes jesuitas Tomas Falkner, José
Cardiel y Matías Strobel fundaron reducciones indígenas
en cercanías de la laguna llamada hoy "De los Padres",
precisamente como homenaje a los nombrados religiosos. Falkner,
en sus informes, ya hace referencia a Tandil y alude a que se encuentra
aquí el "cerro más alto" y además
manifiesta "no haber visto otras tierras más aptas para
la agricultura que las del Tandil".
¿Por
qué TANDIL?
Gran parte de los investigadores
coinciden en que su terminación (DIL) es una deformación
del vocablo indígena -mapuche o araucano, por ejemplo- LIL,
que significa roca o peñasco. En cambio, respecto de TAN,
no hay acuerdos, aunque derivaría de voces indígenas
("thaun") cuyo significado sería "latir",
"caer", "al caer", o similares. Por lo tanto,
"piedra que late" o "piedra al caer", que podría
o no, tener connotación con la Piedra Movediza, según
como se lo interprete.
También suele afirmarse -tradición oral de por medio-
que el nombre Tandil perteneció a un cacique que se instaló
sobre las márgenes del arroyo llamado por entonces también
Tandil. Pero lo cierto es que antes que el cacique -si es que realmente
existió- el topónimo Tandil ya estaba acuñado.
Para otros, viene del araucano deformado (Piedra Grande) y para
algunos significa "lo más alto".
Nario (14) coincide en la existencia de diversidad de interpretaciones
y afirma: "La que más me gusta es Tramulhil: peñasco
que palpita".
Lo que nos parece realmente significativo es que esta ciudad tiene
un nombre propio, auténtico, regional, que nos identifica
plenamente. La denominación no responde al apellido de alguna
personalidad ni tampoco se le ha dado el nombre de alguna ciudad
ya existente en España, por ejemplo.
Más
sobre pircas y corrales
Sobre el tema de los
corrales, digamos que el ya citado "Corral de Ferreyra",
detectado en 1707, es un cabal ejemplo de la lejana existencia de
los mismos. Pérez (15) afirma: “Se encuentra en las cercanías
del arroyo Quequén Chico en el límite de los actuales
partidos de Tandil y Necochea en los campos de Zubiaurre".
Su construcción está realizada con "piedras superpuestas
en perfecto encaje, con casi dos metros de altura y un espesor de
alrededor de un metro; mide aproximadamente cien metros de largo
por cien metros de ancho, teniendo adosado a su lateral otro de
menores dimensiones".
Casi seguramente sobre el mismo corral, Grenon (16) da cuenta de
que un español "estaba al pie de un cerro del Tandil
para el sur con su amo y demás gente de la tropa de 5.000
vacas y a cosa del medio día llegaron cinco indios pampas.
Y entre ellos uno era el cacique; y estuvieron en paz...y convidaron
a que fuese a su toldería..." y que luego "...se
fue al cerro del Tandil a incorporarse a los compañeros suyos
que estaban guardando caballos flacos".
Si pretendemos remontarnos más lejos todavía, podríamos
agregar que en la ya mencionada documentación producida por
Juan de Garay, se sugiere construir corrales para encerrar y capturar
ganado.
Pero si nos acercamos en el tiempo y llegamos a la fundación
misma, debemos decir que los ingenieros colaboradores de Martín
Rodríguez levantaron las murallas del Fuerte de la Independencia
con piedras de nuestras sierras. Lamentablemente, el desprecio de
los argentinos por las reliquias históricas ha hecho que
no tengamos hoy día, muestra alguna de lo que con tanto esfuerzo
se construyó por ese entonces. En 1864 se ordenó el
levantamiento definitivo de las últimas ruinas, aparentemente
ante los reclamos de los habitantes de la época por la "limpieza
del pueblo"...
Otros
elogios a la Madre Naturaleza
Hacia 1770 partió
una expedición desde la laguna de Palentelen (partido de
Alberti), que pasó por los actuales partidos de 25 de Mayo,
Olavarría y se informó que sus hombres reconocieron
la zona de la sierra Casuhatí (Ventana) y del Tandil y Volcán
(Balcarce).
Por estos tiempos que estamos abordando, se registra otra documentación
probatoria de que el nombre Tandil ya estaba asignado a este terruño
mucho antes de la fundación. En 1774, Tomas Falkner (17),
de regreso en Londres, publicó allí su libro "Descripción
de la Patagonia", y en un párrafo dice:
"Los valles son fertilísimos, la tierra es negra y profunda,
sin arcilla y siempre está cubierta de tan buen pasto y en
tal abundancia que las haciendas que por allí pastan engordan
en muy poco tiempo; por lo general, estos valles están encerrados
por las montañas en el extremo, o por algún morro
que se levante en el medio, pero se abren hacia el norte o noroeste
y desde esa elevación presentan a la vista un hermoso y ameno
paisaje hasta muy lejos, puesto que todos los valles estos, que
encierran los montes, se hallan a mayor elevación que las
llanuras de la parte norte. En toda la región de Buenos Aires
no he visto otra tierra que más se preste al aprovechamiento".
"LA PARTE DEL MEDIO LLAMASE TANDIL y deriva su nombre de un
cerro que se levanta a mayor altura que los demás".
De Virreyes
y Caciques
Los virreyes Pedro de
Cevallos y Juan José de Vértiz pusieron especial énfasis
en la cuestión indígena. Es de destacar que el último
de los nombrados, considerado tradicionalmente como el más
"progresista" e "inteligente" no tuvo contemplación
alguna a la hora de hacer referencia a los aborígenes de
nuestra zona. Escribió, con marcado espíritu europeo,
(18) que "la guerra que contra ellos hacemos es difícil
de lograr con mayor progreso, como lo representaron los maestres
de campo de la campaña y me lo ha acreditado la esperiencia.
Forman los indios unos cuerpos errantes, sin población ni
más caserío que unos toldos de cuero mal construidos:
carecen de todos los bienes de fortuna; no hacen sementeras, no
aprecian las comodidades. Se alimentan de yeguas y otros animales
distintos de los que usamos nosotros. No necesitan de fuego para
su comida. No llevan equipajes, ni provisiones para sus marchas.
Residen en las sierras y otros parages incultos".
"Transitan -agrega Vértiz- por caminos pantanosos, estériles
y áridos, su robustez creada á las inclemencias resiste
hasta el punto que nosotros no podemos principiar. Se carece del
conocimiento de sus grandes y ocultos territorios por no tener planos
verdaderos, ni sujetos que dén siquiera una moderada luz
de estos desiertos; principal base para formar espedicion".
"Sin embargo mientras goberné como Capitán general
estas Provincias mandé hacer varias salidas con que se logró
contener y escarmentar estos enemigos que a la verdad son despreciables
cuando se les espera ó ataca en formacion con armas de fuego
por tenerles miedo; pero no á las lanzas en cuyo manejo son
muy diestros, y también en el de ondas y bolas".
Juan José de Vértiz mandó fundar varios fuertes
y pueblos. El más recóndito, en el extremo sur de
la actual provincia de Buenos Aires, fue Carmen de Patagones, único
eslabón, a la sazón, desde el Salado al sur. La expedición
partió desde el puerto de Montevideo en diciembre de 1778
al mando de Juan de la Piedra, Francisco de Viedma y Basilio Villarino
y fundaron Patagones el 22 de abril de 1779.
Pérez (19) sostiene: “El año 1779 cobró así
especial relieve en nuestra historia de las fronteras interiores,
por cuanto además se determinó el reconocimiento intenso
de la Patagonia, la fundación del Fuerte Carmen de Patagones
y la que luego sería Viedma, el nacimiento de fuertes como
el de Chascomús, el adelantamiento del Zanjón, el
fortín de Ranchos, la reconstrucción del fuerte de
Areco, la reconstrucción de Salto, Rojas, Pergamino, Mercedes,
Melincue e India Muerta".
Añade: "Vértiz proyectó su acción
con intensidad hacia el sur y también hacia el oeste, encomendando
en 1778 a Pinazo el reconocimiento de las Salinas Grandes, el que
conjuntamente con el piloto Pablo Zizur concretó en 1786,
relevándose notablemente la zona y siendo luego material
usado por Melchert en la información que éste proporcionó
a Alsina".
Por otra parte, el Virrey reorganizó los Blandengues y se
ocupó de dictar una "Instrucción para el comandante
de la frontera", que fue un reglamento para quienes debían
prestar servicios en los puestos establecidos por entonces.
Un censo
de 1781
Un censo oficial efectuado
en noviembre de 1781 en el actual territorio de la provincia de
Buenos Aires, en pueblos situados al norte del río Salado,
arrojó los siguientes resultados:
. San Bautista de Chascomús
374 personas
. Nuestra Señora del Pilar de
los Ranchos (Gral. Paz) 235
. San Miguel del Monte 345
. San José de Luján (Mercedes) 464
. San Antonio del Salto 421
. San Francisco de Rojas 325
. San Claudio de Areco
(Carmen de Areco) 85
Mientras eso pasaba en
el norte, en la región del Tandil se reconocían todavía
-de alguna manera- los dominios indígenas, ya que en el tratado
de paz del 27 de julio de 1782 se indicaron las zonas por las que
podrían "potrear" los indios y los límites
se encontraban por cierto bastante más hacia el noreste de
nuestro actual partido.
Citas
bibliográficas
(1) TERUGGI, Mario: Entrevista
publicada en el diario EL ECO DE TANDIL, noviembre de 1991.
(2) DALLA SALDA, Luis: Artículo "Aquí nació
la Argentina", entrevista en la revista "Viva" del
diario "Clarín". Buenos Aires, 26 de mayo de 1996.
(3) ARAYA, José María Julio: "La Prehistoria
del Tandiliense", en "100 años de El Eco de Tandil".
Tandil, 1982.
(4) POLITIS, Gustavo: Artículo "Aquí nació
la Argentina", entrevista en la revista "Viva" del
diario "Clarín". Buenos Aires, 26 de mayo de 1996.
(5) MARTINEZ SARASOLA, Carlos: "Nuestros paisanos los indios".
Emecé, Buenos Aires, 1996.
(6) GARAY, Juan de: Carta Relación al Rey, fechada en Santa
Fe el 20 de abril de 1582. Citado por Francisco Cervera en "Historia
de la ciudad y provincia de Santa Fe", 1907.
(7) ACUERDOS del Cabildo de Buenos Aires, Talleres Gráficos
de la Penitenciaría Nacional, 1907.
(8) CURRUHUINCA, Curapil y ROUX, Luis: "Las matanzas del Neuquén.
Crónicas mapuches", Plus Ultra, Buenos Aires, 1993,
quinta edición.
(9) ROXAS, Silvestre Antonio de: "Derrotero de un viaje de
Buenos Aires a los Césares por el Tandil..." (1707)
en: De Angelis, Pedro: "Colección de obras y documentos
relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del
Río de la Plata, Buenos Aires, 1910.
(10) YUNQUE, Alvaro: "Calfucurá. La conquista de las
pampas". En la colección "Historia de los argentinos".
Tomo IV. Ediciones Anfora, Buenos Aires, 1970.
(11) SARRAMONE, Alberto: "Catriel y los indios pampas de Buenos
Aires". Editorial Biblos, Azul, 1993.
(12) PEREZ, Daniel Eduardo: "Historia del Tandil en el período
colonial". UNCPBA, 1985.
(13) MILLAU, Francisco: "Descripción de la provincia
del Río de la Plata", 1772, editado en 1947 por Espasa
Calpe.
(14) NARIO, HUGO: Entrevista en "El Eco del Cole", por
parte de alumnos del Colegio de la Sierra, Tandil, octubre de 1998.
(15) PEREZ, Daniel Eduardo: "Historia...", obra citada,
página 21.
(16) GRENON, Pedro: "Los pampas". Córdoba, 1927.
(17) FALKNER, Tomas: "Descripción de la Patagonia",
página 71, versión castellana de S. Lafone Quevedo,
Buenos Aires, 1911.
(18) VERTIZ, Juan José: "Memoria de los Virreyes del
río de la Plata", editorial Bajel, Buenos Aires, 1945.
(19) PEREZ, Daniel E.: "Historia...", obra citada, página
64.
ACTIVIDADES SUGERIDAS
1) Respecto de la antigüedad de las sierras de Tandil:
(Marquen con una X la respuesta que consideren correcta)
a) Son de una composición
relativamente reciente (.....)
b) Están entre las más viejas del mundo (.....)
c) Son las sierras más viejas del mundo (....)
2) Entrevisten a algún
geólogo o a algún geógrafo (por ejemplo en
la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del Centro)
sobre el tema de nuestras sierras, su antigüedad, composición,
la diferencia en sus formas con respecto a cerros vecinos como los
de los partidos de Lobería y Balcarce, por ejemplo, etc.
3) Luego de las dos actividades
anteriores, efectuar una visita a un cerro de los alrededores de
la ciudad y realizar posteriormente por grupos un trabajo escrito
que incluso puede incluir fotografías tomadas en el lugar
visitado.
4) Describan las principales
características del "tandiliense" prehistórico.
5) Mencionen por lo menos
tres personajes de la historia que avistaron y describieron la zona
de la Sierra de Tandilia o tierras de la actual ciudad o partido
de Tandil.
6) ¿A qué
se llamaba "Ciudad de los Césares"? Escribir un
cuento basado en lo que has leído sobre el tema y agregando
lo que se le ocurra a tu imaginación.
7) ¿Qué
son los corrales de piedra? Mencionen algunas características
y explicar para qué fueron construidos por los indígenas
de la zona, según afirman algunos autores. Para responder
a esta actividad, puede consultarse también el capítulo
2.
8) Marcar con una X la
respuesta correcta:
a) El nombre Tandil
se le impuso al pueblo poco tiempo después de haberse fundado
el Fuerte de la Independencia. (.....)
b) El nombre Tandil
se originó el 4 de abril de 1823, cuando Martín Rodríguez
y su gente fundaron aquí el Fuerte. (.....)
c) El nombre Tandil
existía desde antes de fundarse el Fuerte (.....)
9) ¿La voz Tandil
proviene de vocablos españoles o indígenas? Elaboren
un cuadro mencionando las diversas interpretaciones existentes.
Luego, realicen una votación en el curso para elegir la interpretación
que más convence o más agrada al grupo.
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