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BUEN
DEPORTISTA: Su característica siempre ha sido la
de tener un perfil bajo, un piloto callado, serio, nervioso
y hosco a menudo, que difícilmente sobresalga por sus declaraciones
o sus gestos, no le interesa. Se incomoda cuando lo atosigan
los periodistas, parpadea ligerito, responde cortito y sonríe
tímidamente. El tandilense es uno de los que distiende cuando
anda rápido y se agranda sobre el auto. Al fin y al cabo es
donde forjó su fama, aunque parezca que le pese más de lo
que la disfrute; todo por su perfil de chico de barrio, de
caballero humilde, sincero y además por su ubicación en todas
sus manifestaciones. Hoy en día Fabián Acuña es, sin lugar
a dudas el mejor deportista de la ciudad y el que más adeptos
posee, ya que la gente lo conoce y lo quiere porque lo ve
como el muchacho de acá a la vuelta, el que vino de abajo
y sigue siendo de abajo. Se metió en el corazón del pueblo
de Tandil como hacía mucho que un deportista no lo hacía.
Lo que pasó en la mayoría de sus victorias es un ejemplo,
nunca hubo nada igual. Largas caravanas de autos y aficionados
incluso gente que ni idea de automovilismo, lo esperaban en
la ruta para recibirlo. Esto lo logró Fabián el zorrito hijo
de nuestro querido zorro.
VIRTUD: La gran virtud de este hijo de Tandil es la de dedicar
muchísimas horas de trabajo en su reducto de calle Garibaldi
para así poder lograr sus resultados. Como el mismo diría:
"No se puede dar ventaja, con trabajo y más trabajo, es la
única forma de conseguir resultados", frase fiel al estilo
de un piloto que jamás deja de ponerla en práctica. Lo hicieron
con su equipo en los comienzos con los Dodge de Sirotti y
de Miguel Atauri, también cuando trajeron el Ford de Castellano
y con el Chevrolet de Juan María Traverso, como recientemente
con el Falcon de Diego Aventín. Tampoco nos olvidemos de los
frenéticos trabajos que realizaron para recomponer en días,
los autos que destruyó Fabián después de las dos grandes piñas
que sufrió en automovilismo, en Balcarce con el Ford naranja
nº 3 y en Olavarría con el chivo nº 5 multicolor, que a la
carrera lo tenía luchando por la punta (carrera que podría
haber ganado a no ser de una inoportuna falla en el encendido).
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